El origen de las vacunas

Rubén Megía González

Hace un tiempo en el Blog de Genotipia os hablábamos del sistema inmunitario y de lo importante que es para protegernos debidamente de los agentes patógenos externos, como los virus, las bacterias patógenas o ciertas toxinas. Por desgracia, por muy eficaz que sea nuestro sistema inmunitario, existen ciertos patógenos especialmente difíciles de combatir y nunca está de más echarle una mano contra ellos, ¿no? Para ayudar a nuestro sistema inmunitario, los humanos hemos desarrollado y perfeccionado diferentes tipos de vacunas. Y de ellas os quiero hablar en este post.

El origen de las vacunas modernas

El origen de las vacunas tal y como las conocemos se atribuye al médico inglés Edward Jenner a finales del siglo XVIII. Para ese entonces, la viruela, una enfermedad infecciosa causada por el virus Variola virus, llevaba afectando a la humanidad desde el año 10 000 a.C. (ni más ni menos que 11 800 años) y suponía más de 400 000 muertes anuales   únicamente en Europa. 

Edward Jenner trabajaba en un entorno rural y había comprobado que, por algún motivo, las personas que trabajaban cuidando el ganado parecían ser inmunes a la viruela. El médico observó a las pastoras que ordeñaban a las vacas y observó que, al ordeñar vacas que sufrían un tipo de viruela típico de estos animales, las jóvenes sólo desarrollaban unas ampollas similares a las de la viruela humana, aunque atenuada y únicamente en las manos. Al médico esto le resultó muy interesante y, rápidamente, pensó en inocular la viruela bovina en humanos, para ver si esto los hacía resistentes.

En el Siglo XVIII las leyes éticas de la experimentación en humanos todavía no estaban muy claras, así que a Jenner no le costó demasiado conseguir voluntarios. El médico inglés inoculó la viruela bovina en el hijo de su jardinero, el pequeño James Phipps y esperó varias semanas. Todo ocurrió según lo previsto y el pequeño no desarrolló viruela. Entonces, Jenner inoculó el extracto de un paciente con viruela en James y… ¡No se infectó! Ni él ni el resto de personas a las que Jenner inoculó posteriormente el virus de la viruela bovina.

El éxito de Jenner fue un bombazo en esa época, ya que suponía una forma muy sencilla de evitar el gran número de muertos por viruela en todo el mundo. Sin embargo, pese a que su método funcionaba, Jenner no tenía ni idea de qué era exactamente lo que protegía a los inoculados con viruela bovina de la viruela humana. De hecho, en ese entonces no se conocía el origen de la enfermedad, ya que ni siquiera se sabía qué era un virus.

 

Las vacunas tras Jenner

Aunque los descubrimientos de Edward Jenner fueron muy importantes, no supusieron un gran cambio en otras enfermedades infecciosas. De hecho, tuvo que pasar casi un siglo para que se desarrollasen nuevas vacunas. Eso sí, a partir de 1880 y en cuestión de 10 años, se desarrollaron 6 nuevas vacunas diferentes (ántrax, rabia, cólera, tétanos, difteria y diarrea crónica intestinal grave). ¿Qué pasó a finales del siglo XIX, que hizo que se volviesen a desarrollar muchas otras vacunas, cuando en casi 100 años no se había diseñado ninguna nueva?

Lo que pasó fue que el químico francés Louis Pasteur expuso su teoría germinal de las enfermedades infecciosas, en la que postulaba que toda enfermedad infecciosa tenía su causa en un “germen”, es decir, algo minúsculo con la capacidad para infectar y propagarse entre las personas. Además, él mismo descubrió de forma serendípica cómo funcionan las vacunas vivas atenuadas, un tipo de vacuna que veremos en otro post.

Os pongo en situación. Según se narra, en 1880 Louis Pasteur y su ayudante, Charles Chamberland, estaban trabajando con la bacteria Pasteurella multocida en pollos, para evaluar el desarrollo de la enfermedad que produce esta bacteria, el cólera aviar. Como  Pasteur, además de ser un excelente científico, era humano, decidió irse unos días de vacaciones y encargó a su ayudante que continuase sus experimentos en su ausencia. Chamberland, que por ese entonces era un chaval de 29 años, olvidó inocular a los pollos y, cuando Pasteur volvió, el cultivo bacteriano que iba a ser inoculado, se encontraba vivo, pero muy debilitado. Chamberland inoculó más tarde de lo previsto a los pollos y, para sorpresa de los dos investigadores, estos no murieron. Pasteur, que conocía los experimentos de Jenner, inoculó entonces a los pollos supervivientes con una nueva cepa de la bacteria y, al igual que los pacientes del médico inglés, los pollos no sufrieron ningún síntoma.

Louis Pasteur también desarrolló una vacuna para la rabia y el ántrax y participó en la “popularización” de las mismas, asignándoles el nombre de “vacuna”. El origen, según Pasteur, viene de la palabra latina vacca (vaca), en homenaje a los experimentos de Edward Jenner con la inoculación de la viruela bovina (también conocida como viruela vacuna).

 

Las vacunas tras Pasteur

Durante el siglo XX, tras los descubrimientos de Pasteur y Chamberland, se desarrollaron una gran cantidad de vacunas para muchas de las enfermedades graves que afectaban a la humanidad, como la tuberculosis, el sarampión, la hepatitis B, la enfermedad de Lyme o la poliomielitis.

El caso de la poliomielitis es especialmente impactante. Esta enfermedad, causada por la infección del poliovirus, fue descrita por primera vez en 1840 por el médico alemán Jakob Heine. La poliomielitis fue (y continúa siendo en algunos países de Asia y África) una enfermedad que afectaba principalmente a los niños, causando en algunos casos parálisis o debilidad muscular de por vida. Sin embargo (pese a la gravedad de algunos casos), esta enfermedad no se comenzó a controlar hasta los años 50 del siglo XX, cuando el médico estadounidense Jonas Edward Salk desarrolló la primera vacuna inyectable contra la poliomielitis. Poco después, el virólogo estadounidense Albert Bruce Sabin la sustituyó por una incluso más efectiva, que se administraba por vía oral. 

Un dato curioso es que, aunque Salk y Sabin ayudaron a controlar una de las enfermedades que más preocupaban a la población del siglo XX, ninguno de ellos quiso patentar su vacuna. Esto ha supuesto grandes debates, ya que, de patentar las vacunas, ambos hubiesen ganado muchísimo dinero. Sin embargo, al parecer, tanto Salk como Sabin decidieron priorizar que estas vacunas pudiesen llegar al mayor número de personas antes que su propio beneficio económico. ¡Y menos mal!

 

Las vacunas en el siglo XXI

Actualmente existen un montón de vacunas para enfermedades muy diversas, que se aplican de forma regulada en niños y adultos. Afortunadamente, gracias a estas pequeñas ayudantes de nuestro sistema inmunitario se salvan, según los datos de la OMS, entre 2 y 3 millones de vidas al año. ¡Fíjate si son importantes!

A día de hoy, existen calendarios de vacunas para que los profesionales sanitarios y los padres puedan vacunar a sus hijos con seguridad y en el momento adecuado. Estos calendarios cambian un poco dependiendo de la zona en la que se viva, pero están enfocados a las enfermedades más frecuentes o más peligrosas, como son la hepatitis B o el virus del papiloma humano.

 

Si bien algunas vacunas tienen efectos adversos (enrojecimiento leve y dolor en el lugar de la inyección, fiebre o dolores musculares generalmente), estos son mínimos si los compara con las infecciones víricas o bacterianas de las que nos protegen.

Y hasta aquí el post de hoy. Habrás visto que nos quedan muchos puntos pendientes por explicar. Si quieres saber qué tipos de vacunas hay, de qué están compuestas o cómo actúan, no te pierdas nuestro próximo post. ¡Nos leemos pronto!

 

Páginas interesantes:

El origen de las vacunas. BBVA Openmind:

https://www.bbvaopenmind.com/multimedia/videos/origen-las-vacunas/

 

Historia de las vacunas. HealthyChildren.org:

https://www.healthychildren.org/Spanish/safety-prevention/immunizations/Paginas/History-of-Immunizations.aspx

 

Calendario de vacunaciones de la AEP 2020:

 https://vacunasaep.org/profesionales/noticias/calendario-de-vacunaciones-de-la-aep-2020

 

Edward Jenner. On the Origin of the Vaccine Inoculation. Med Phys J. 1801 Jun; 5(28): 505–508. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5598692/

 

Stanley Plotkin. History of vaccination. Proc Natl Acad Sci U S A. 2014 Aug 26; 111(34): 12283–12287. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4151719/

10 comentarios de “El origen de las vacunas

  1. Salvador Sgroi dice:

    Excelente este Artículo y TODOS LO QUE NOS MANDA «GENOTIPIA», son profesionales expertos y muy buena siempre la redacción. De mi parte trato de reenviar a otros profesionales amigos varios intems.-
    Muchas Gracias…..

  2. Benjamin Benitez RODRIGUEZ dice:

    Nunca me había puesto a pensar en el origen de las vacunas ni de que se trataba, hasta que me toco vacunarme contra la enfermedad del Covid 19 fue que me dio curiosidad, resulta que esta información además de clara me sirvió para disipar mis dudas, y aunque no se refiere para nada a la enfermedad que esta azotando a toda la humanidad también me convenció de que vale la pena tomar el riesgo de aplicarme la dicha vacuna muchas gracias por la información

  3. Jose Martinez dice:

    Saludos. El artículo está muy bien, aunque el origen de las vacunas parece haberse generado muchisimo antes en la India. Recuerdo haber leído que se pinchaban pústulas de enfermos con una lanceta y luego con la misma lanceta se punzaba en el brazo a gente sana para evitar que se enfermaran.
    Sería bueno que se revisara esta información y se actualizara.

    • Rubén Megía González (Coordinador del área de formación) dice:

      Buenos días José,

      ¡Lo sabemos! Aunque el origen de las vacunas modernas se le atribuye a Edward Jenner, otras culturas en otros momentos de la historia han aplicado diferentes métodos para evitar síntomas graves de otras enfermedades

      En China, muchísimo tiempo antes (sobre el año 1050 D.C.) ya se realizaba la variolización, que consistía en hacer una herida al individuo objetivo y ponerle polvo de las costras de la viruela. Una vez realizada la variolización, la persona podía sufrir la enfermedad, aunque, normalmente, atenuada.

      A Jenner se le atribuye el origen de las vacunas modernas porque él utilizó viruela bovina, que, por lo general, no afecta a los humanos.

      ¡Un saludo y feliz día!

  4. Javier dice:

    A principios del 1800, D. Francisco Javier Balmis, médico español y cirujano, observó que las mujeres que ordeñaban vacas no se contagiaban de viruela, enfermedad que en su época estaba muy extendida a nivel mundial y causaba gran mortalidad, descubriendo que era el suero que desprendían las mamas de la vaca, el que inmunizaba a sus cuidadoras, siendo este el probable origen de la palabra vacuna.
    Persuadió al rey de España de enviar una expedición a América a propagar la recién descubierta vacuna de la viruela. Balmis y José Salvany fueron el alma de la expedición, la cual partió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 a bordo de la corbeta María Pita. De allí viajó a San Juan de Puerto Rico, La Guaira, Puerto Cabello, Caracas, La Habana, Mérida, Veracruz y la Ciudad de México. La vacuna llegó a lugares tan lejanos como a Texas en el norte y a Nueva Granada en el sur. Aunque no el propio Balmis, otros miembros de su expedición, entre ellos el doctor Salvany, llevaron la vacuna a América del Sur, hasta Chiloé, en la actual República de Chile, y en esa época el territorio más al sur bajo dominio español en el Pacífico.
    En la Ciudad de México, a Balmis le costó convencer al virrey José de Iturrigaray, pero finalmente él y su hijo fueron vacunados.
    En septiembre de 1805 Balmis zarpó a bordo del Magallanes del puerto de Acapulco hacia Manila, capital de las Filipinas, y en 1806 volvió a España. En su viaje de regreso todavía difundió la vacuna por Macao y Cantón (China) y en la isla de Santa Elena, posesión inglesa del Atlántico Sur. Volvería a Nueva España de nuevo en 1810.

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