El suicidio de las madres pulpo y su relación con una enfermedad genética rara

Rubén Megía González

¿Sabías que tras la puesta de huevos, las madres pulpo se “suicidan”? Así es, generalmente las hembras de pulpo dejan de comer tras la puesta y mueren antes de que eclosionen los huevos. Lo más sorprendente de esto es que, según los datos de un estudio de este mismo año, este hecho podría estar relacionado con un trastorno genético conocido como síndrome de Smith-Lemli-Opitz (SSLO). ¿Quieres saber qué los relaciona? ¡Pues sigue leyendo!

imagen de un octópodo
Captura de un cefalópodo octópodo. Los individuos pertenecientes a este grupo taxonómico se conocen comunmente como «pulpos»

El suicidio de las madres pulpo

Como os comentaba, tras la puesta de los huevos, las hembras de muchas especies de pulpos dejan de comer de forma súbita, lo que les lleva a deteriorarse físicamente hasta que se produce su muerte. Se ha observado que, en algunos casos, las hembras incluso se producen heridas, se mutilan y enredan sus tentáculos hasta provocar su propia muerte. Se sabe que este “espectáculo” horrendo tiene origen en las glándulas ópticas de estos cefalópodos, unas glándulas que se encuentran entre los ojos de estos animales.

Aunque se conoce desde 1977 que el origen del “suicidio” de las madres pulpo se encuentra en las glándulas ópticas, hasta 2018 no se encontraron más pistas sobre lo que podía estar pasando en estos cefalópodos tras la reproducción. Y es que en este año, un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago secuenció el transcriptoma de la glándula óptica de hembras de la especie Octopus bimaculoides en diferentes momentos de la reproducción. Los resultados demostraron que, tras la reproducción, se producía un aumento en la actividad de diferentes genes relacionados con el metabolismo del colesterol y la producción de esteroides.

Un estudio publicado este mismo año 2022 en la revista Current Biology ha encontrado una vía metabólica que se produce en las glándulas ópticas de los cefalópodos tras la reproducción y que podría estar relacionada con el “suicidio” de las madres pulpo. El trabajo muestra cómo, tras la puesta de los huevos, se produce un aumento drástico en los niveles de 7-dehidrocolesterol (7-DHC), un precursor del colesterol. Este aumento altera la producción de las hormonas esteroides y desencadena el comportamiento “suicida” que observamos en las madres pulpo.

El 7-DHC y el síndrome de Smith-Lemli-Opitz

Las alteraciones en el metabolismo del colesterol no afectan únicamente a los cefalópodos. En otros animales, como los humanos, también pueden tener consecuencias graves, como sucede en el caso del síndrome Smith-Lemli-Opitz (SSLO).

El SSLO es un trastorno genético raro causado por una mutación en el gen DHCR7, que codifica una enzima encargada de transformar el 7-DHC en colesterol. El déficit en la función de esta enzima provoca que se acumule 7-DHC y no se sintetice correctamente el colesterol, que es una molécula importantísima para nuestras células.

Los síntomas principales del SSLO comprenden diferentes alteraciones del desarrollo y el comportamiento, como retraso en el crecimiento y discapacidad intelectual, hiperactividad, trastornos del espectro autista y alteraciones del sueño.  Otro de los síntomas más comunes  del SSLO son las conductas autolesivas, es decir, los afectados se provocan heridas de forma repetitiva, algo similar a lo que ocurre con las madres pulpo tras la reproducción. 

smith-lemli-opitz

Ahora bien, ¿es la acumulación de 7-DHC en las células la que promueve que los pacientes con SSLO y las madres pulpo se autolesionen? Todavía no hay una respuesta a esa pregunta. Sin embargo, se cree que los mecanismos biológicos que provocan las conductas autolesivas en madres pulpo tras la reproducción pueden ser similares a los que controlan este tipo de conductas en humanos con SSLO.

 

¡Y hasta aquí el post de hoy! Si te ha gustado y quieres saber más sobre este tipo de trastornos genéticos, no te puedes perder nuestro curso “Genómica en Enfermedades Raras”.  ¡Nos leemos en el próximo post!

Artículo original: https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(22)00661-3#secsectitle0010

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