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Genética y diabetes: factores genéticos que predisponen al desarrollo de la enfermedad

El 14 de noviembre es un día especial. ¿Por qué? Pues porque se celebra el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad del metabolismo que presenta predisposición genética. Por esto, hoy te quiero hablar de los factores genéticos relacionados con la diabetes mellitus.

¿Qué es la diabetes mellitus?

La diabetes mellitus, normalmente conocida como diabetes simplemente, es un trastorno metabólico cuya principal característica es la hiperglucemia crónica. Sus síntomas principales son el aumento del volumen de orina (poliuria), del  apetito (polifagia) y de la sed (polidipsia, acompañados de una pérdida de peso inusual. Otros síntomas pueden ser cansancio, dolor de cabeza o mareos.

síntomas diabetes

Por lo general, la diabetes mellitus se produce por alteraciones que afectan a la producción o a la respuesta de la insulina, una hormona liberada por las células beta del páncreas. Si quieres saber un poco más acerca de esta molécula, te invito a que revises nuestro post acerca de la insulina.

¿Qué tipos existen?

Existen diferentes tipos de diabetes, dependiendo de su causa:

Diabetes mellitus tipo 1: los pacientes con diabetes de tipo 1 sufren un déficit absoluto en la producción de insulina, que promueve que la glucosa que adquirimos de los alimentos se transporte de la sangre a nuestras células, entre otras cosas. El déficit de insulina en estas personas normalmente es debido a un trastorno autoinmune, en el que el sistema inmunitario del paciente ataca y elimina las células beta pancreáticas, productoras de insulina. La diabetes tipo la presentan entre un 5% y un 10% de todos pacientes diabéticos y suele manifestarse en la infancia o la adolescencia.

Diabetes mellitus tipo 2: este tipo de diabetes es producido por un defecto progresivo en la producción de insulina por parte de las células beta y un aumento en la resistencia periférica a la insulina. Es la que presentan entre el 90% y el 95% de los pacientes diabéticos.

Diabetes mellitus gestacional: en ocasiones, durante el segundo o tercer trimestre de embarazo, es posible que una mujer experimente diabetes de tipo gestacional. Normalmente este tipo es temporal y suele solucionarse tras el parto.

Diabetes mellitus producida por otras causas: existen algunos tipos de diabetes que no se corresponden a ninguna de las 3 clasificaciones anteriores. Es el caso de aquella causada por defectos genéticos en la función de las células beta o en la acción de la insulina, como en la diabetes tipo MODY.

Genética y diabetes tipo 1

El desarrollo de la diabetes tipo 1 está relacionado con diferentes factores ambientales y genéticos. Entre los factores genéticos, se han descrito por lo menos unas 20 localizaciones en el genoma relacionadas con el desarrollo de la diabetes de tipo 1. Las más importantes son:

Locus IDDM1: se encuentra en el cromosoma 6 humano y comprende diferentes genes del complejo de histocompatibilidad. Como explicaba antes, la diabetes de tipo 1 está estrechamente vinculada al sistema inmune y las mutaciones en estos genes del complejo de histocompatibilidad pueden predisponer al desarrollo de autoinmunidad.

Locus IDDM2: se encuentra localizado en el cromosoma 11 humano e incluye el gen INS, que codifica para la proinsulina, proteína precursora de la insulina. Las mutaciones en este locus pueden producir una deficiencia en la producción de insulina y, por tanto, pueden incrementar el riesgo a desarrollar la enfermedad.

Locus PTPN22: se encuentra localizado en el cromosoma 1 e incluye el gen PTPN22, codificante para la proteína tirosina fosfatasa, un enzima estrechamente relacionado con el sistema inmunitario. Igual que en el caso de IDDM1, las mutaciones en PTPN22 pueden incrementar el riesgo a desarrollar diabetes tipo 1 de origen autoinmune.

Genética y diabetes tipo 2

Actualmente se conocen diferentes factores de riesgo ambientales para el desarrollo de la diabetes tipo 2, como son la obesidad, el sedentarismo o el consumo de alcohol y tabaco. Estos factores contribuyen en gran medida a que una persona desarrolle la enfermedad. Sin embargo, el peso de los factores genéticos no se puede obviar, pues también contribuyen al desarrollo de la enfermedad. Algunos genes cuyas variantes predisponen al desarrollo de diabetes tipo 2 son:

CAPN10: este gen, localizado en el cromosoma 2, codifica una enzima proteasa denominada calpaína 10. Las diferentes mutaciones de CAPN10 han sido relacionadas en múltiples ocasiones con la predisposición al desarrollo de diabetes de tipo 2.

TCF7L2: este gen, localizado en el cromosoma 10 codifica para un factor de transcripción capaz de modificar la expresión de ciertos genes. Las mutaciones en TCF7L2 se han relacionado con el desarrollo de diabetes de tipo 2 en diferentes grupos poblacionales.

ABCC8: el gen ABCC8 codifica para una subunidad del canal de potasio sensible a ATP en las células beta del páncreas. Las mutaciones en este gen dificultan la liberación de la insulina por parte de las células beta pancreáticas y, por tanto, están estrechamente relacionadas con el desarrollo de diabetes.

GCGR: este gen, localizado en el cromosoma 17, codifica para los receptores de glucagón, una hormona con acción opuesta a la insulina.

GCK: se trata del gen que codifica para la enzima glucoquinasa, una célula presente en las células beta pancreáticas y en el hígado. Este enzima está estrechamente relacionado con la regulación de los niveles de azúcar en el organismo, un factor que se encuentra alterado en personas diabéticas.

GLUT2 y SLC2A2: de nuevo, dos genes relacionados con la regulación de los niveles de glucosa en sangre. Ambos codifican para transportadores de glucosa, que controlan la entrada de glucosa en las células beta pancreáticas. Las mutaciones en estos genes pueden afectar a la detección de los niveles de glucosa en sangre por parte de las células secretoras de insulina  y, por tanto, predisponen a desarrollar diabetes.

HNF4A: este gen, localizado en el cromosoma 20 humano, codifica para un factor de transcripción nuclear presente en las células pancreáticas y hepáticas. Las mutaciones en HNF4A pueden alterar la expresión de ciertos genes en el hígado y páncreas y predisponer al desarrollo de la enfermedad.

INS: este gen, localizado en el cromosoma 11, es el gen responsable de codificar la proinsulina, proteína precursora de la insulina.

gen ins insulina

Existen otros genes cuyas variaciones predisponen a desarrollar diabetes de tipo 2, como KCNJ11, LPL, PPARG o PIKR1. Todos ellos están estrechamente relacionados con la liberación o la señalización de la insulina, o con el metabolismo de lípidos.

Diabetes hereditarias

Cuando hablamos de diabetes, solemos pensar en la diabetes tipo 1 o tipo 2. Sin embargo, existen otras formas menos frecuentes en las que la genética tiene un papel protagonista. Es el caso de la diabetes monogénica, un grupo de diabetes poco comunes causadas por alteraciones en un único gen.

Hasta ahora, se han identificado variantes en más de 20 genes relacionados con este tipo de diabetes. Aunque representa una proporción pequeña de todos los casos —se estima que entre 1 y 5 de cada 100 personas con diabetes podrían tener una forma monogénica—, su diagnóstico es especialmente importante, ya que puede influir en el tratamiento y en el seguimiento de la persona afectada.

Uno de los retos de la diabetes monogénica es que sus síntomas pueden parecerse a los de la diabetes tipo 1 o tipo 2. Por este motivo, algunas personas reciben inicialmente un diagnóstico incorrecto. Además, al tratarse de formas poco frecuentes, es difícil conocer con exactitud cuántas personas viven con diabetes monogénica.

Dentro de este grupo destacan dos formas principales: la diabetes tipo MODY y la diabetes mellitus neonatal.

La diabetes tipo MODY suele aparecer en adolescentes o adultos jóvenes. En algunos casos, los niveles de glucosa en sangre son solo ligeramente superiores a lo normal y se mantienen bastante estables a lo largo de la vida, por lo que puede no ser necesario un tratamiento específico. En otros casos, la glucosa alcanza valores más elevados y sí se requiere tratamiento.

La diabetes mellitus neonatal, por su parte, aparece durante los primeros meses de vida, generalmente antes de los 6 meses y, en algunos casos, hasta el primer año. Los bebés con esta forma de diabetes no producen suficiente insulina, lo que provoca un aumento de la glucosa en sangre. Algunas formas son permanentes, mientras que otras son transitorias: desaparecen durante la infancia, aunque pueden reaparecer más adelante.

Síntomas, herencia y diagnóstico de la diabetes monogénica o hereditaria

Los síntomas de la diabetes monogénica varían según el gen implicado. Algunas personas no presentan síntomas evidentes, mientras que otras pueden experimentar signos habituales de diabetes, como aumento de la sed, necesidad frecuente de orinar, hambre excesiva, visión borrosa, cansancio, hormigueo en manos o pies o heridas que tardan en cicatrizar.

La herencia también puede ser diferente según el tipo de diabetes monogénica. En muchas formas de MODY, la variante genética se hereda de uno de los progenitores y sigue un patrón autosómico dominante. Esto significa que una persona afectada tiene un 50% de probabilidad de transmitir la variante a cada hijo o hija. En otros casos, la enfermedad aparece solo cuando se heredan variantes de ambos progenitores, siguiendo un patrón autosómico recesivo.

Para diagnosticar una diabetes monogénica, los profesionales sanitarios tienen en cuenta la edad de aparición, el peso, los antecedentes familiares y los resultados de distintas pruebas. Los análisis de glucosa permiten confirmar la presencia de diabetes, aunque no indican por sí solos de qué tipo se trata. También pueden realizarse pruebas de autoanticuerpos para diferenciarla de la diabetes tipo 1.

La confirmación del diagnóstico suele requerir pruebas genéticas, que permiten identificar variantes en genes asociados a diabetes monogénica. Estas pruebas pueden estar especialmente indicadas en bebés que desarrollan diabetes durante los primeros meses de vida, en personas jóvenes con diabetes que no tienen sobrepeso u obesidad, o cuando existe una historia familiar marcada de diabetes.

Conocer el origen genético de la diabetes no solo ayuda a poner nombre al diagnóstico: también puede orientar el tratamiento, mejorar el seguimiento médico y ofrecer información útil para la familia.

¿Entonces, es una enfermedad genética?

Sí y no. En el caso de la diabetes mellitus existen ciertos factores genéticos que predisponen a desarrollarla, pero en la mayoría de los casos no solo los factores genéticos influyen en ello. Esto quiere decir que una persona que presenta ciertas variantes de riesgo genético no tiene por qué desarrollar la enfermedad. Por eso, en estos casos (ya que no es cuestión de ponernos a modificar el genoma de todos los diabéticos) se recomienda siempre evitar los factores ambientales que puedan propiciar el desarrollo de la enfermedad. Por ejemplo, los profesionales aconsejan evitar el sedentarismo, mejorar la alimentación o dejar de consumir sustancias como el alcohol y el tabaco.

Y bien, hasta aquí el post de hoy. Espero que hayas aprendido mucho sobre los factores genéticos que influyen en el desarrollo de la diabetes mellitus. ¡Nos vemos en el siguiente post!

Bibliografía:

https://www.medicalnewstoday.com/articles/is-type-2-diabetes-genetic#genes-and-environement

https://dtc.ucsf.edu/es/tipos-de-diabetes/diabetes-tipo-1/comprension-de-la-diabetes-tipo-1/autoinmunidad/genetica-del-tipo-1a/

https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/diabetes/informacion-general/que-es/diabetes-monogenica

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