La historia de la genética también la escriben las mujeres

Sofía M. Álvarez Ríos

Voy a comenzar este artículo con un breve experimento. A ti, genolover, te pido que pienses en tres científicos conocidos, de cualquier área del conocimiento, de cualquier época y país.

¿Ya está? Fácil, ¿no? Einstein, Newton, Darwin, Mendel, Severo Ochoa, Ramón y Cajal… Nombres que cualquier persona conoce, nombres que han pasado a la historia por sus inmensos descubrimientos en los distintos campos de la ciencia.

Ahora vamos a repetir el experimento, pero en este caso te pido que pienses en tres científicas, las tres primeras que se te ocurran.

¿Te resulta igual de fácil? Imagino que habrás pensado en Marie Curie, quizás también en Rosalind Franklin… pero siendo sinceros, ¿Te vienen a la mente tantos nombres de forma tan inmediata? Resulta más difícil nombrar a tres científicas que a tres científicos, ¿verdad?

Esto es debido a que la ciencia y la tecnología son áreas que tradicionalmente han sido dominadas mayoritariamente por hombres, en las que las mujeres han tenido que luchar e imponerse constantemente para hacerse valer y conseguir que su trabajo sea considerado. Por ello, en pleno 2022, aún resulta esencial reconocer y reivindicar el rol crítico que juegan las mujeres en la ciencia.

Desde Genotipia queremos utilizar este espacio para celebrar el 11 de febrero, el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia y la tecnología. Creemos que la mejor manera de hacerlo es rescatar la historia de numerosas mujeres de distintas épocas y países, cuyos trabajos e investigaciones en genética les llevaron a hacer importantísimas contribuciones en este campo. Y también dando voz a las injusticias sufridas por muchas de ellas, por el simple hecho de ser mujeres.

creada por Rubén en piktochart

Edith Rebecca Saunders (1865-1945) y Tine Tammes (1871-1947)

Empezaremos hablando de Edith Rebecca Saunders y Tine Tammes, dos genetistas que vivieron y trabajaron en la misma época, en el momento en el que comenzaba a surgir la genética, en torno a 1900. La historia de la genética es curiosa, pues aunque Mendel publicó sus trabajos en 1865, estos cayeron en el olvido, y no fue hasta 1900 cuando cuatro científicos (Hugo de Vries, Carl Correns, Erich von Tschermak y William Bateson) los redescubrieron de forma independiente y simultánea. A dos de estos cuatro científicos que pasaron a la historia por acuñar los términos “genética” y “alelo”, les acompañaban sus compañeras y colegas: Bateson trabajaba con Sanders y De Vries trabajaba con Tammes, por lo que ellas también jugaron un activo papel en el redescubrimiento de las leyes de la herencia mendeliana, aunque sus nombres no hayan pasado a la historia.

En un primer momento, de Vries se negaba a aceptar a Tammes en su laboratorio por ser mujer. Este no fue el único obstáculo al que se enfrentó Tammes, pues tenía intención de doctorarse, pero en un principio no pudo hacerlo, ya que a las alumnas de las universidades en aquella época se les permitía acudir a las clases, pero no estaban autorizadas para realizar exámenes académicos. En 1919, Tine Tammes se convirtió en la primera profesora de genética de los Países Bajos.

Saunders, por su parte, descubrió junto con Bateson algunas excepciones al mendelismo, como los genes ligados. Además, luchó durante toda su vida para defender la educación científica de las mujeres, codirigiendo el Balfour Biological Laboratory for Women.

Elizabeth Bugie Gregory (1920-2001)

Elizabeth Bugie Gregory fue una bioquímica estadounidense que entre 1950 y 1960 y en colaboración con Selman Waksman, identificó la estreptomicina.

Su descubrimiento fue de vital importancia ya que se trataba del primer antibiótico contra la Mycobacterium tuberculosis, la bacteria causante de la tuberculosis, una de las enfermedades más mortales del mundo en la época. Por ello, Waksman obtuvo (en solitario) el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1952. Pero la injusticia no acaba aquí, pues aunque el nombre de Elisabeth figuraba en el artículo, no figuró en el documento de la patente de la estreptomicina.  En sus propias palabras: “Se acercaron a mí en privado y me dijeron: algún día te casarás y tendrás una familia y no es importante que tu nombre esté en la patente”.

Ane Mclaren (1927-2007) y Jean Purdy (1945-1985)

Ane Mclaren fue una bióloga británica, que destacó por su trabajo en el campo de la biología del desarrollo, dedicándose a investigar la posibilidad de trasplantar células germinales. Uno de sus mayores logros fue publicar en 1958 (junto a John Biggers) el artículo que supuso el inicio de las investigaciones para la fecundación in vitro, y que posteriormente fue calificado como uno de los trabajos más importantes de la historia de la medicina.

Justo 20 años después, nacería en Reino Unido Louise Joy Brown, la primera mujer de la historia nacida por fecundación in vitro. Jaen Purdy fue la embrióloga encargada de implantar el embrión que dio lugar a Louise Brown, aunque en su momento la prensa británica se refirió a ella simplemente como la comadrona del parto.

Maxine Singer (1931 – Actualidad)

Maxine Singer es una bióloga molecular estadounidense, que tuvo una prolífica carrera científica como jefa de bioquímica en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Durante esta época, Singer trabajó en distintas líneas: investigando sobre la síntesis del ARN, sobre las enzimas involucradas en el metabolismo de ácidos nucleicos, en la estructura de la cromatina, etc.

Desgraciadamente, a ella también le toco vivir situaciones discriminatorias. Cuando buscaba investigadores postdoctorales para que se unieran a sus proyectos en uno de los centros de investigación más potentes del mundo, muchos candidatos rechazaban su oferta, ya que consideraban que el hecho de que su jefa fuese una mujer podía obstaculizar e incluso perjudicar sus trayectorias científicas.

Singer tuvo también un importante papel en los primeros debates éticos que se establecieron en torno las tecnologías basadas en el ADN recombinante y la ingeniería genética, en 1973.

Mary Claire King (1946 – Actualidad)

Mary Claire King es una genetista estadounidense, en cuya carrera destacan importantísimos logros. El primero de ellos fue en 1990, cuando identificó el gen BRCA1 (en el cromosoma 17), cuyas mutaciones están implicadas en el desarrollo de algunos tipos de cáncer, entre los que destacan mama y ovario. La mayoría de pruebas genéticas predictivas de cáncer hereditario en la actualidad analizan las mutaciones de dicho gen, y también las del gen BRCA2.

Otro gran logro de King fue utilizar la genómica comparada para analizar las similitudes entre humanos y chimpancés, descubriendo para sorpresa de muchos que ambas especies son genéticamente idénticas en un 99%.

Mary Claire King estuvo también involucrada en el desarrollo de una prueba genética que demostrase el parentesco entre un abuelo y su nieto, para ayudar a las Abuelas de la Plaza de Mayo, que trataban de localizar e identificar a los niños robados por la dictadura argentina entre 1976 y 1983.

Emmanuelle Charpentier (1968 – Actualidad) y Jennifer Anne Doudna (1964 – Actualidad)

Los nombres de estas dos científicas, de origen estadounidense y francés, respectivamente, quedaron para siempre unidos cuando recibieron conjuntamente el premio nobel de Química en 2020. Juntas desarrollaron un método para la edición del genoma denominado CRISPR, que resulta simple, es barato, está al alcance de prácticamente cualquier laboratorio o institución, y, sobre todo, abre muchísimas posibilidades para la investigación en distintos campos. Actualmente, esta técnica que les ha valido el Premio Nobel es una de las herramientas más utilizadas y con mayor proyección a futuro.

María Blasco (1965 – Actualidad)

Cerramos este homenaje mencionando a una científica española mundialmente reconocida por sus trabajos en el campo de del envejecimiento, concretamente en telómeros y telomerasa. Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), María Blasco ha publicado más de 200 artículos en las revistas científicas más prestigiosas del mundo (Nature, Science o Cell). Como socia de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), también ella ha mostrado en numerosas ocasiones su preocupación por las situaciones a las que se ven expuestas algunas mujeres en el ámbito de la ciencia: “Las mujeres son invitadas con menor frecuencia a formar parte de consejos asesores de instituciones académicas o de compañías privadas, y todavía es un hecho muy excepcional que haya un igual número de ponentes hombres que mujeres en un congreso científico.” (Extracto de The Huffington Post 08/03/2013).

 

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6 comentarios de “La historia de la genética también la escriben las mujeres

  1. Enrique Álvarez Mastache dice:

    Interesantísimo artículo. Espero que pronto se pueda alcanzar mayor justicia y equidad en la investigación científica. Artículos como este contribuyen mucho. Enhorabuena.

    • Sheriff dice:

      Muchas gracias Sofía! No conocía a ninguna. Qué bueno lo de prueba genética que demostrase el parentesco entre un abuelo y su nieto

      Añadiría a la gran Lynn Margulis, aunque no sé si es considerada genetista.

      • Sofía Álvarez dice:

        Muchas gracias, Sheriff! La historia de como Mary Claire King se involucró con las abuelas de la Plaza de Mayo también es de mis favoritas, muy emocionante. Me apunto a Lynn Margulis para futuros artículos.

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