Dos estudios recientes demuestran que el análisis de ADN tumoral en sangre y orina permite identificar recaídas, guiar el uso de inmunoterapia y clasificar el estadio del tumor con precisión.
El cáncer de vejiga es uno de los tumores urológicos más frecuentes y complejos de manejar. Se estima que más de 600.000 personas son diagnosticadas al año en todo el mundo, lo que añadido a su alta tasa de recurrencia supone un reto, tanto para el diagnóstico como en el seguimiento de los pacientes.
En la actualidad la detección y control del cáncer de vejiga dependen en gran medida de técnicas invasivas que, aunque efectivas, conllevan molestias, riesgos y un elevado coste sanitario. Ante estas dificultades, la biopsia líquida ha emergido como una alternativa prometedora. Esta técnica permite detectar fragmentos de ADN tumoral en fluidos corporales como la sangre o la orina. De esta forma proporciona información molecular sobre la presencia o evolución de la enfermedad sin necesidad de intervenciones invasivas.
La aplicación de la biopsia líquida en el cáncer de vejiga ha cobrado especial interés en los últimos años, tanto para el diagnóstico como para guiar decisiones terapéuticas o realizar un seguimiento más preciso. Dos estudios recientes, uno internacional y otro desarrollado en España, han aportado nuevas evidencias sobre el potencial de esta tecnología en la práctica clínica.

Tratamiento para el cáncer vejiga guiado por biopsia líquida
Tras la extirpación quirúrgica de la vejiga, muchos pacientes con cáncer de vejiga músculo-invasivo se enfrentan a un escenario incierto. La cirugía elimina el tumor visible pero pueden quedar células tumorales residuales capaces de causar una recaída. De hecho, alrededor de la mitad de los casos recaen.
Como no siempre es posible anticipar qué pacientes desarrollarán de nuevo la enfermedad, una estrategia conservativa es tratar a todos los pacientes con un tratamiento adyuvante dirigido a reducir el riesgo de recaída. Sin embargo, esta opción no es óptima para todos los pacientes ya que puede suponer exponer a muchos de ellos a efectos secundarios innecesarios. Por otra parte, retrasar el tratamiento puede reducir las opciones de supervivencia en pacientes donde la inmunoterapia hubiera sido útil desde el principio.
Recientemente, un ensayo clínico internacional ha explorado una estrategia distinta: personalizar qué pacientes se verían beneficiados de la terapia adicional. Los investigadores utilizaron la biopsia líquida como herramienta para detectar enfermedad residual y, a partir de esa información, decidir quién debe recibir tratamiento adicional. Concretamente, el estudio se centró en el análisis del ADN tumoral circulante en sangre tras la cirugía, un marcador molecular que permite identificar la presencia de células tumorales que no son visibles mediante técnicas de imagen convencionales.
En el ensayo participaron más de 760 personas con cáncer de vejiga músculo-invasivo que habían sido sometidas a cirugía y no presentaban signos radiológicos de enfermedad. Solo aquellos pacientes en los que se detectó ADN tumoral circulante en uno de los análisis periódicos fueron considerados de alto riesgo de recaída y, por tanto, candidatos a recibir tratamiento adyuvante con inmunoterapia.
La personalización mejora la supervivencia
La estrategia personalizada tuvo un impacto clínico claro. Entre los pacientes con resultado positivo para el análisis de ADN tumoral circulante, quienes recibieron el fármaco inmunoterápico atezolizumab presentaron una supervivencia libre de enfermedad significativamente mayor que aquellos que recibieron placebo.
La diferencia también se extendió a la supervivencia global. Al mismo tiempo, los pacientes que se mantuvieron análisis negativo de ADN tumoral circulante durante el seguimiento no recibieron tratamiento adyuvante y mostraron tasas de supervivencia muy elevadas, lo que sugiere que pudieron evitar una terapia innecesaria sin comprometer su pronóstico.
Diagnóstico no invasivo del cáncer de vejiga a partir del ADN en orina
Detectar el cáncer de vejiga de forma precoz y cómoda para el paciente sigue siendo uno de los grandes desafíos en urología. A pesar de los avances tecnológicos, el diagnóstico sigue dependiendo en gran medida de la cistoscopia, una técnica invasiva que, aunque efectiva, no está exenta de molestias, riesgos y costes. Las alternativas no invasivas, como la citología urinaria, presentan una sensibilidad limitada, sobre todo en tumores de bajo grado.
En busca de soluciones más accesibles y menos agresivas, un equipo de investigación del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, en Valencia, ha desarrollado un método basado en la biopsia líquida para detectar y clasificar el cáncer de vejiga. La estrategia analiza la fragmentación e integridad del ADN libre circulante presente en la orina, características que pueden reflejar procesos tumorales subyacentes.
El equipo dirigido por Pilar Medina analizó muestras de orina de más de 150 pacientes con distintos tipos de cáncer de vejiga, en comparación con muestras de control de personas sin enfermedad urológica. Mediante PCR cuantitativa, midieron la proporción entre fragmentos largos y cortos de cinco genes, con especial atención al protooncogén MYC, el gen AR (receptor de andrógenos) y el gen ACTB, utilizado como referencia por su estabilidad.
La biopsia líquida proporciona biomarcadores de diagnóstico para el cáncer de vejiga
Los resultados fueron prometedores. La concentración de fragmentos cortos del gen MYC mostró una alta especificidad (97%) para identificar casos de cáncer de vejiga músculo-invasivo, con un valor predictivo positivo del 96%. Además, se observó que el índice de integridad del gen ACTB (la relación entre fragmentos largos y cortos) aumentaba de forma progresiva con la gravedad del tumor, lo que sugiere su utilidad como biomarcador de los diferentes estadios del cáncer. Además, el fragmento corto del gen AR también se asoció con la progresión de la enfermedad, aunque con menor potencia diagnóstica.
Más allá del diagnóstico inicial, los investigadores detectaron que estos fragmentos también aumentaban en los pacientes que presentaban recaídas, lo que abre la puerta a su uso como herramienta de seguimiento.
Aunque el estudio presenta limitaciones, como la necesidad de validar los resultados en cohortes más amplias o la imposibilidad de comparar directamente con la citología urinaria, representa un avance importante.
“Nuestro estudio ofrece una alternativa oportuna y práctica a los diagnósticos invasivos”, ha señalado Raquel Herranz, investigadora del Instituto de Investigación del Hospital Universitario La Fe y primera autora del trabajo. “Este estudio es uno de los primeros en evaluar de forma exhaustiva la fragmentación y la integridad del ADN libre circulante en la orina en la mayoría de las etapas del cáncer de vejiga, lo que nos acerca a un futuro en el que el cáncer de vejiga se podrá diagnosticar y controlar mediante un simple análisis de orina, mejorando la comodidad y la atención al paciente”.
Hacia un manejo más preciso y menos invasivo del cáncer de vejiga
Los dos estudios presentados proporcionan evidencias de que la biopsia líquida es clínicamente útil en el cáncer de vejiga. Una de las ventajas clave del método es su simplicidad: una muestra de orina es suficiente para obtener información molecular útil sobre la enfermedad, sin necesidad de técnicas invasivas o costosas.
En ambos casos, además, el objetivo es el mismo: mejorar la atención a los pacientes mediante métodos más personalizados y menos invasivos. Si los resultados se confirman en futuras cohortes, no solo podrían transformar las estrategias diagnósticas y terapéuticas actuales, sino también aliviar la carga emocional y física que muchos pacientes soportan durante su seguimiento.
“Nuestros hallazgos demuestran que la orina puede revelarnos mucho más de lo que pensábamos; tiene el potencial de transformar la forma en que detectamos y tratamos el cáncer de vejiga”, ha destacado Pilar Medina, investigadora en el Instituto de Investigación del Hospital Universitario La Fe y directora de una de las investigaciones.
Artículos científicos
Powles T, et al. ctDNA-Guided Adjuvant Atezolizumab in Muscle-Invasive Bladder Cancer. N Engl J Med. 2025 Oct 20. doi: https://doi.org/10.1056/nejmoa2511885
Herranz R, et al. Analysis of the Fragmentation and Integrity of Urine Cell-Free DNA as a Diagnostic and Staging Biomarker for Bladder Cancer. J Mol Diagn. 2025 Dec;27(12):1189-1201. doi: https://doi.org/10.1016/j.jmoldx.2025.08.010
Fuentes
A simple urine test could revolutionize bladder cancer diagnosis and treatment. https://www.eurekalert.org/news-releases/1108550


