Genética Médica News

Una aguja de divulgación científica en el pajar de Internet

Lucía Márquez Martínez, Genética Médica News

 

Los blogs sobre Ciencia en castellano triunfan entre neófitos y expertos gracias a su capacidad para combinar la información rigurosa con el entretenimiento. Imagen: Lauren Mancke .
Los blogs sobre Ciencia en castellano triunfan entre neófitos y expertos gracias a su capacidad para combinar la información rigurosa con el entretenimiento. Imagen: Lauren Mancke .

Aunque en ocasiones parezca que Internet está dominado por vídeos de gatitos y fotos de pies en la playa, lo cierto es que la red de redes también es rica en lo que a contenido científico se refiere. Y es que, por suerte para los lectores de habla hispana, desde hace un tiempo proliferan los blogs y plataformas virtuales que abordan distintos campos de la Ciencia desde un punto de vista divulgativo.

Los hay para todos los gustos: desde los que se centran en una única disciplina a los que apuestan por una miscelánea de conocimiento. En el primer grupo encontramos a NEUROenREDos, un blog dedicado a las neurociencias “que intenta combinar la escritura creativa con la divulgación”. Este espacio está gestionado por José Viosca, responsable también de los textos. Por su parte, las ilustraciones, de gran peso en la página, corren a cargo de Alessandro Ciccarelli quien firma su trabajo como Cikus3.

En el extremo contrario, se encuentran espacios como Naukas, un portal en el que se abordan asuntos que van desde la Biología a las Matemáticas, pero también cuestiones relacionadas con la Historias o las pseudociencias. “Somos un blog colaborativo en donde los artículos publicados los van realizando numerosos divulgadores o científicos, pero no tenemos a alguien encargado específicamente de cada tema”, explica Javier Peláez, uno de sus fundadores.

Actualmente, esta página cuenta con más de 150 colaboradores, que escriben sobre sus campos de trabajo o sobre cuestiones que dominan, “por ejemplo en genética contamos con Jose Miguel Mulet o Manuel Collado, pero no hay una sección asignada. Somos un tanto anárquicos en cuanto a publicación ya que cubrimos muchos campos científicos y además los colaboradores tienen libertad para elegir el tema sobre el que quieren escribir”, apunta.

Otro de los colaboradores de Naukas es el microbiólogo Ignacio López-Goñi, quien define a esta plataforma como “probablemente lo mejor en este momento en divulgación de la ciencia en lengua castellana”. Sin embargo, él también cuenta con dos blogs propios: MicroBIO y El rincón de Pasteur. El primero de ellos está dirigido a un público general, “pero con interés en temas científicos”, mientras que el segundo- más especializado- forma parte de la red SciLogs, una iniciativa de la revista Investigación y Ciencia nacida en 2008 que recoge numerosos blogs de investigadores y expertos de distintas áreas.

De ciencia y divulgación sabe mucho Carlos Romá quien colabora en varios portales de contenido científico heterogéneo y adapta sus aportaciones a los requerimientos de cada uno. De esta manera, el investigador – también conocido en el mundo 2.0 como Dr Litos- crea para Principia material generalista dirigido a un público sin excesivos conocimientos técnicos, mientras que en Mapping Ignorance (escrito íntegramente en inglés) aborda asuntos más especializados para lectores versados en la materia. Su vertiente gamberra tiene cabida en Jindetrés, su proyecto más personal que, en otros asuntos, aborda las aventuras del improbable héroe Batablanca.

 

Para jóvenes y no tan jóvenes

Imagen cortesía de Carlos Romá. http://jindetres.blogspot.com.es/
Imagen cortesía de Carlos Romá. http://jindetres.blogspot.com.es/

El motivo por el que nace un espacio de divulgación científica puede ser muy diverso. Según explica Jordi Pereyra, su blog Ciencia de sofá nació como una plataforma para dar a conocer su trabajo como escritor de ciencia-ficción. “Poco a poco le fui pillando el gusto a la divulgación” apunta este ingeniero mecánico, que en 2013 quedó finalista en los Premios Bitácoras gracias a la popularidad de su página. “Siempre me han interesado muchos campos de la ciencia, especialmente la astronomía y la geología, y hablando sobre estos temas en el blog me di cuenta de que no sólo despiertan el interés de mucha gente, sino que yo mismo puedo aprender mientras escribo sobre ellos”, añade.

Al ser preguntado por lo que hace diferente su espacio, Pereyra destaca el tono “despreocupado y a veces humorístico” que da a sus artículos. “Al fin y al cabo, la mayoría de personas ve internet como una herramienta de ocio, así que hacer que el contenido sea entretenido es la manera más fácil conectar con el público”, concluye.

Para José Viosca la motivación a la hora de poner en marcha NEUROenREDos fue “externa y también interna”. “Siempre deseé contarle a mis amigos y familiares aquello que encontraba fascinante en mi área. Me llamaba la atención la cantidad de descubrimientos increíbles que se estaban produciendo y quise poner mi granito de arena para que se conocieran mejor fuera del entorno académico”, indica el autor.

Este experto en Neurociencia indica que empezó practicando con su abuela, “me empeñé en conseguir que entendiera lo que hacía en el laboratorio” y, tras dar charlas en colegios, acabó abriendo su blog. “Al fin y al cabo, es una forma de comunicar aquello que te fascina”, resalta. “Pero también hay una motivación personal. Escribir me resulta placentero. Y al final, es tan importante lo que uno dice como lo que uno aprende de la audiencia”, concluye.

La gripe aviar de 2011 fue el detonante para que López-Goñi se lanzara a la blogosfera: “Había llegado a un punto en el que sabía mucho de muy poco y era un ignorante de otros muchos temas científicos. Una vez alguien me preguntó: Tú que eres microbiólogo, ¿explícame eso de la gripe aviar? Entonces era el tema de moda y me cogió desprevenido, así que decidí reservar un tiempo semanal a leer, estudiar y escribir sobre ciencia en general. Y descubrí todo un mundo apasionante. Prácticamente, todas las semanas hay alguna noticia relacionada con los microbios: SIDA, Ébola, pepinos asesinos, vacunas, extremófilos, malaria, Zika, pandemias, microbioma…Un blog es una herramienta perfecta no solo para compartir si no para almacenar y guardar la información que a ti te interesa”

En el caso de Jindetrés, Romá explica que surgió “con la esperanza de que fuese un lugar donde compartir con mis compañeros chorradas que se nos ocurrían en el día a día” (aunque finalmente él se convirtió en el principal generador de materiales). ”Es un sitio muy libre, y quiero pensar que muy original. Publicamos lo que nos apetece, como nos apetece y cuando nos apetece, sin preocuparnos de nada más”.

Imagen cortesía de Carlos Romá. http://jindetres.blogspot.com.es/.
Imagen cortesía de Carlos Romá. http://jindetres.blogspot.com.es/.

Aunque la ciencia es un campo abierto a todas las edades, lo cierto es que la mayoría de blogs de divulgación científica parecen ser especialmente populares entre el público más joven. En algunos casos, porque se trata de espacios con vocación primordialmente pedagógica, como es el caso del blog Genética, sociedad y otras hierbas que gestiona el profesor de la Universidad de Alicante Rafael Maldonado o de la página Desde Mendel hasta las moléculas, administrada por Gabriela Marisa Iglesias, de la Universidad de Buenos Aires.

Ambos docentes decidieron poner en marcha sus portales online como una forma de ampliar el contenido sobre Genética que impartían a sus alumnos. “El blog surgió por la escasez de tiempo para explicar en clase cosas interesantes debido a la implantación del plan Bolonia en las universidades españolas”, apunta Maldonado. Por su parte, Iglesias señala que su objetivo inicial era “asistir en la enseñanza de la genética en el aula y aumentar la motivación y comprensión de temas complejo a través del uso de imágenes y videos”.

En otros casos, aunque los blogs no parten de un entorno académico, su enfoque desenfadado y directo resulta especialmente atractivo para las nuevas generaciones. Al menos es piensa Viosca, de NEURenREDos, “creo que mi estilo conecta mejor con los jóvenes, regularmente recibo mensajes de estudiantes interesados en empezar una carrera investigadora”. “Sospecho no obstante que también me leen los mayores, algún investigador ha comentado alguna vez, quizá también divulgadores y periodistas”, añade el autor.

En general, cuanto más heterogéneo es un proyecto más variado resulta también su público. Así lo indica Carlos Romá, “no puedo generalizar: a veces escribo un texto sobre investigación pensando en inspirar a jóvenes científicos; si critico algo del sistema de investigación en España, espero obtener respuesta de colegas para ver si voy desencaminado o si la crítica puede llevar a un debate interesante. Y con los textos que yo llamo científico-lúdicos, no pretendo más que divertirme y que los que lo lean se echen unas risas”. Pereyra, de Ciencia de Sofá, coincide con esta visión de una audiencia plural: “No tengo como objetivo llegar a un sector demográfico concreto. El contenido que escribo está hecho para cualquiera que sienta curiosidad por los temas que trato, pero que tal vez no tenga los conocimientos técnicos necesarios para abordarlos por otra vía”.

Pero, ¿cumplen este tipo de blogs sus metas? Según un estudio realizado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)[1], el 42% de las entradas en los portales científicos de habla hispana más populares intenta “explicar asuntos complicados de una manera más sencilla”. Informar sobre cuestiones de actualidad es otra de las principales funciones identificadas, mientras que exponer una visión crítica de la actividad científica sería la tercera acción más común en estos espacios. “Los blogs sobre ciencia en castellano representan un género híbrido entre lo académico y lo divulgativo”, señalan los responsables de esta investigación.

La elección de temas en estos espacios online suele ser muy personal, guiado principalmente por las pasiones e intereses de los autores. “Elijo aquello que me llama la atención -comenta Viosca-, desde avances recientes a miradas retrospectivas de estudios clásicos. También informo sobre cursos y programas de formación en neurociencias”. La actualidad es la principal fuente de inspiración de López-Goñi, -“el año pasado escribí mucho sobre el Ébola y este sobre el Zika”, confiesa- pero también busca temas en revistas científicas como Science, Nature, PNAS, Cell o PloS.

Como más disfruta Romá es variando el contenido de sus escritos: “Me gusta tocar temas básicos que mucha gente da por sabidos. Por ejemplo, me encanta describir el interior de las células para gente que no es consciente de que tenemos pequeños universos en miniatura en nuestro interior. También me gusta mucho divulgar sobre el trabajo de los científicos, contar nuestras miserias y grandezas y transmitir lo difícil pero bonito que es hacer ciencia en el día a día. Otras veces escribo sobre lo que se me ocurre en ese momento, viendo una película sin nada de ciencia detrás me han surgido artículos interesantes”.

Esta inspiración poliédrica también es compartida por Maldonado, quien aborda la Genética desde múltiples prismas: “Normalmente trato de relacionar esta disciplina con el ser humano y la sociedad, ya que los genes nos ponen al mismo nivel que el resto de seres vivos. También me motivan las noticias de los periódicos, los anuncios de televisión y las efemérides relevantes”.

Y como en los antiguos programas radiofónicos de discos dedicados, las peticiones de los lectores también juegan un papel esencial en la elección de contenidos. “Saco la mayoría de ideas de las propuestas que me hacen por mail, aunque también escribo de temas que encuentro por casualidad por Internet o que simplemente me apetecen”, argumenta el creador de Ciencia de Sofá.

Rigor y amenidad: ¿un equilibrio imposible?

Divulgar de forma amena y al mismo tiempo rigurosa representa uno de los grandes retos a los que se enfrentan los autores dedicados a la divulgación científica. Imagen: pixabay.
Divulgar de forma amena y al mismo tiempo rigurosa representa uno de los grandes retos a los que se enfrentan los autores dedicados a la divulgación científica. Imagen: pixabay.

En el pajar de contenidos que es Internet, encontrar una aguja de información científica de calidad puede parecer difícil, pero no imposible. “Que haya mucho material facilita que sea fácil comparar y ver lo que es bueno, malo y peor; la competencia además hará que nos pongamos las pilas y no nos acomodemos pensando que nadie nos va a quitar la audiencia”, explica Romá.

El autor de MicroBIO es un apasionado de Internet: “Ayuda a darle mayor visibilidad a tu trabajo, puedes ser creador de opinión, te ayuda a aprender y estudiar, mejora tu creatividad y pensamiento crítico, puede ser una forma de servicio a la sociedad y, sobre todo, te lo pasas bien y disfrutas”, subraya. “Somos los científicos los que podemos poner algo de oren en la red, se trata de que seamos nosotros los protagonistas”.

Para Maldonado, el ciberespacio es un arma de doble filo pues gracias a él “es posible acercar la ciencia a un vasto número de personas, pero por otro lado también proliferan las ideas pseudocientíficas y supersticiones”, apunta. “La infoxicación ha complicado un poco las cosas para los que buscan información de un tema en particular. Es necesario hacer curación de contenidos, pero es un ejercicio que no es tan complejo una vez que uno aprende en qué paginas buscar o como saber quién lo escribe”, resalta la responsable de Desde Mendel hasta las moléculas.

De hecho, divulgar de forma amena y al mismo tiempo rigurosa representa uno de los grandes retos a los que se enfrentan los autores de este tipo de páginas. No en vano, Romá asegura que es “de las cosas más complicadas que he hecho nunca. Divulgar es dificilísimo y mucha gente no es consciente de ello”. “Siempre anda uno entre la espada y la pared, pensando que los no científicos no se van a enterar de nada y que los colegas de profesión te van a ‘correr a gorrazos’ por simplificar las cosas. Pero prefiero tender a ser demasiado simple antes que aburrir o espantar al lector poco especializado”, añade.

Por el contrario, el autor de Ciencia de Sofá, confiesa que su gran miedo es “simplificar tanto una explicación que termine transmitiendo una imagen equivocada del fenómeno”. Pereyra no hablar por hablar, pues ya ha pasado ese mal trago con anterioridad “aunque la mayoría de veces las personas que me han señalado un error han sido muy amables, he recibido mensajes bastante groseros”.

“Es la eterna batalla – apunta Viosca-, mi lado científico me impone la autoexigencia de trasladar la complejidad del fenómeno, pero como comunicador uno tiene que tratar de ir al grano y destilar lo que puede interesar a un público más amplio. Tienes que ponerte en la piel del lector, sin subestimar su inteligencia”. En esa misma línea, Maldonado señala que la extrema especialización de los propios científicos hace que acaben hablando “en una jerga que nadie comprende fuera de ese campo”, pero, al mismo tiempo, lamenta que al intentar simplificar se corre el riesgo de “acabar falseando la realidad o adoptando denominaciones erróneas”. Para Iglesias, la experiencia docente es su gran baza a la hora de “poner las cosas en un lenguaje sencillo e ilustrarlas de la mejor manera posible”.

Aunque subraya que el contenido debe ser siempre riguroso, López-Goñi incide en la importancia de añadir “un toque gracioso” a lo que escribe. “La ciencia no está reñida con el humor, hay que pasárselo bien leyendo ciencia”, destaca el microbiólogo.

Está búsqueda del equilibrio entre la exactitud y el entretenimiento queda reflejada por el estudio de la UNIR, donde se recoge que el lenguaje coloquial es empleado en un 72% de los artículos analizados, pero, al mismo tiempo, los tecnicismos están presentes en el 54% de los posts. Probablemente para transmitir mayor cercanía con sus lectores, el 66% de las entradas incluían alguna referencia a la opinión personal de los autores. En cuanto a los recursos retóricos utilizados, destacan los ejemplos (hallados en el 51% de los artículos) que pretenden hacer más comprensibles los conceptos abordados, seguidos por las metáforas (encontradas en el 26% de las entradas).

Muchos de los lectores fieles de este tipo de blogs aspiran a dedicarse profesionalmente a la divulgación científica. Sin embargo, conseguir ganarse la vida escribiendo sobre Ciencia no resulta sencillo ni rápido. “Estoy en ello, pero es difícil”, apunta Viosca. El principal problema para Pereyra reside en que el público de estas páginas “no llega con la mentalidad de potencial consumidor que se puede tener en un blog de tecnología o de moda de manera que, al menos bajo mi experiencia, las herramientas publicitarias no son muy efectivas”.

En cambio Romá sostiene que “empieza a ser posible para algunos vivir de esto”. “No es un campo que de muchas rentas por el momento, pero sí le veo futuro profesional. Quién sabe, pregúntame esto mismo dentro de unos años, y ya veremos cómo está el patio entonces”, remata. Habrá que esperar un poco más para averiguarlo.

[1] Francisco Segado-Boj, María Ángeles Chaparro e Inmaculada Berlanga. “La divulgación en los blogs científicos hispanoparlantes”. Prisma Social 12, junio-noviembre 2014. ISSN: 1989-3469.

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