Variantes genéticas relacionadas con la muerte súbita cardiaca en adultos

Amparo Tolosa, Genotipia

 

El desarrollo de las técnicas para analizar e interpretar el genoma ha supuesto una importante mejora en la capacidad para predecir múltiples enfermedades, y en consecuencia, ha hecho posible prevenir la aparición de muchas de ellas. La muerte súbita cardiaca,  muerte natural e inesperada de causa cardiaca que ocurre de forma rápida (en el periodo de una hora) tras la aparición de los síntomas, es un caso extremo en el que la predicción y prevención tienen un papel crítico. En España, la muerte súbita cardiaca afecta a unas 30.000 personas al año. En todo el mundo, la cifra asciende a entre 4 y 5 millones de casos al año.

Existen diferentes aproximaciones para reconocer en una persona las diferentes enfermedades o condiciones que pueden derivar en una muerte súbita cardiaca. Sin embargo, en un número elevado de casos, el diagnóstico no se realiza hasta que la propia muerte súbita se ha producido. En estas situaciones, el diagnóstico tardío para el afectado puede seguir siendo relevante para el resto de familiares, puesto que puede contribuir a detectar de forma temprana su riesgo a tener también una muerte súbita cardiaca.

En la muerte súbita cardiaca intervienen tanto factores genéticos como factores ambientales. En los últimos años se han identificado 49 genes en los que pueden presentarse mutaciones que aumentan la predisposición a desarrollar uno de los problemas cardiacos que causan la muerte súbita cardiaca. La detección de una de estas mutaciones en un paciente permite realizar otras pruebas diagnósticas e iniciar estrategias preventivas para disminuir el riesgo del paciente a desarrollar los problemas cardiacos.

 

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La presencia de ciertas variantes genéticas aumenta en más de tres veces el riesgo de muerte cardiovascular. Imagen: Genotipia.

 

La mayor parte de los estudios genéticos sobre muerte súbita cardiaca se han realizado en lactantes o en población joven. Sin embargo, hasta el momento no se tenía información sobre la frecuencia de las variantes genéticas de predisposición en adultos o su relevancia para la muerte súbita cardiaca. Con el objetivo de mejorar el conocimiento sobre las bases genéticas de la muerte súbita cardiaca en adultos un equipo de investigadores del Hospital de Massachusetts ha comparado el exoma de 600 adultos fallecidos por muerte súbita cardiaca y 600 personas de características y estilo de vida similares.

A partir del análisis genómico los investigadores rastrearon las variantes genéticas de los 46 genes conocidos por su papel en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares que pueden causar muerte súbita cardiaca. Tras analizar en detalle las 5178 variantes identificadas, 14 de ellas, presentes en 15 personas que habían sufrido muerte súbita cardiaca, se identificaron como patogénicas o probablemente patogénicas. “Sorprendentemente las 15 variantes patogénicas estaban todas en casos de muerte súbita cardiaca y ninguna en controles”, destaca Amit Khera, cardiólogo y director asociado de la Unidad de Medicina de Precisión en el Centro de Medicina Genómica del Hospital General de Masachussetts y director del estudio.

A continuación, los investigadores analizaron el genoma de 4 525 personas adultas sin síntomas de enfermedad y estimaron la frecuencia con la que se presentaban variantes patogénicas o probablemente patogénicas. En este caso se identificaron 39 variantes en 12 genes diferentes, en 41 de los participantes, que representan cerca del 1%. A esta cohorte de personas se le realizó un seguimiento de 15 años, pasados los cuales se estimó si la presencia de variantes patogénicas o probablemente patogénicas identificadas podía aumentar su riesgo de muerte por incidente cardiovascular. En efecto, los investigadores calcularon que la presencia de las variantes aumentaba en más de tres veces el riesgo de muerte cardiovascular.

Uno de los objetivos principales del estudio era identificar formas de detectar a aquellas personas no muestran ningún síntoma y tienen un riesgo elevado a sufrir muerte súbita cardiaca. En este sentido, el equipo de investigadores ha estimado que las variantes de riesgo están presentes en un 1 por ciento de la población adulta que no presenta enfermedad cardiovascular.

Los investigadores reconocen que a nivel práctico es difícil estimar cómo la secuenciación de genes puede reducir el riesgo a tener una muerte súbita cardiaca.  Sin embargo indican que la identificación de variantes de riesgo en personas ofrece una oportunidad de prevención, así como la detección en otros familiares. En este sentido, el equipo plantea diferentes retos y recomendaciones para la implementación de  análisis genéticos y medidas preventivas en la práctica clínica.

“Este resultado indica que el análisis genético, si se hiciera disponible, puede proporcionar una forma para identificar a los individuos de alto riesgo que en la actualidad quedan fuera del radar”, resalta Amit Khera. “Si se identifican tenemos una variedad de aproximaciones probadas para prevenir la aparición de la enfermedad, disponibles en la práctica clínica rutinaria”.

Referencia: Khera AV, et al. Rare Genetic Variants Associated With Sudden Cardiac Death in Adults. J Am Col Cardio. 2019. Doi: https://doi.org/10.1016/j.jacc.2019.08.1060

Fuente: Rare genetic variants predispose to sudden cardiac death. https://www.massgeneral.org/news/press-release/Rare-genetic-variants-predispose-to-sudden-cardiac-death

 

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