Olga Rivero Martín: “Cada vez tenemos más información sobre los factores implicados en el trastorno de déficit de atención e hiperactividad”

Amparo Tolosa, Genotipia

 

Olga Rivero
Olga Rivero Martín investiga las bases moleculares del trastorno de déficit de atención e hiperactividad en la Universidad de Würzburg. Imagen cortesía de Olga Rivero Martín.

Olga Rivero Martín es doctora en Biología e investigadora en la Universidad de Würzburg en Alemania, donde investiga las bases moleculares del trastorno de déficit de atención e hiperactividad o TDAH, un desorden del neurodesarrollo que comienza durante la infancia y suele incluir problemas de atención, hiperactividad y, a veces, impulsividad.

Apasionada por la genética y por su trabajo, a través de diferentes estudios genéticos y modelos celulares y animales, Rivero Martín busca mejorar la prevención, diagnóstico y cuidado de las personas con trastorno de déficit atención.

Una preocupación habitual en cualquier enfermedad es si se puede transmitir a los hijos ¿Qué peso tienen los genes en el trastorno de déficit de atención e hiperactividad?

En el caso de este trastorno el peso de los genes es muy grande. Es un trastorno que presenta una heredabilidad bastante alta, entre el 75-85% dependiendo de los estudios. Esto se ha visto con estudios de familias y hermanos, donde se ha encontrado que la genética cobra un peso importante y se observa mucha agregación de casos en estas familias. Por lo tanto, los factores genéticos son muy importantes para determinar si una persona va a tener la enfermedad o no.

Esto quiere decir que si los padres tienen déficit de atención e hiperactividad existe un mayor riesgo de que el hijo también lo tenga…

Exacto. Si el TDAH está presente en los progenitores el riesgo de que el hijo padezca la enfermedad es bastante más alto. Sin embargo hablamos de un riesgo y no quiere decir que definitivamente el niño vaya a padecer la enfermedad. Es una enfermedad compleja y multifactorial. Por lo tanto, al final puede ser que no la padezca.

A diferencia de otras enfermedades monogénicas donde solo hay un gen implicado, en este caso hay diferentes factores genéticos implicados así como otros factores que pueden tener un peso importante.

¿Qué otros factores son esos?

Hay factores ambientales de diferente tipo. Por ejemplo, hay factores prenatales durante el embarazo como el tabaco o el consumo de alcohol. Al tratarse de un trastorno del neurodesarrollo, la formación del sistema nervioso puede verse afectada. Otros factores son las infecciones prenatales o la dieta, el tipo de nutrientes que se ingieren. Y otro factor muy importante es el estrés, como el estrés materno , durante el embarazo o el estrés que puede ocurrir durante la primera infancia, con algunos eventos como la muerte de los familiares, el divorcio de los progenitores o la atención que reciben.

Al tratarse de una enfermedad en la que intervienen factores genéticos y ambientales ¿cuáles son los principales retos para su estudio?

Durante todos estos años se han realizado estudios a nivel genómico para intentar localizar genes o polimorfismos genéticos de riesgo que puedan ayudar a determinar qué persona tiene una mayor vulnerabilidad a desarrollar la enfermedad. El principal reto aquí es realizar estudios con un número suficiente de muestras, de pacientes y de controles, para detectar las pequeñas variaciones genéticas que sumadas acaban incrementando el riesgo de que la persona tenga la enfermedad.  Es importante llevar a cabo estudios colaborativos muy grandes para conseguir estas muestras.

Una vez se localizan los factores implicados, hay que ser capaces de integrar toda la información masiva a nivel genómico para aplicarla y poder mejorar el diagnóstico de los pacientes.

¿Cómo estudiáis  qué factores genéticos intervienen en una enfermedad como el déficit de atención e hiperactividad?

Una vez tenemos identificados algunos genes de riesgo para la enfermedad, en el laboratorio trabajamos con modelos animales de deficiencia de esos genes, que estudiamos a diferentes niveles como en comportamiento, impulsividad…También hacemos estudios a nivel histológico y molecular para ver alteraciones en la expresión de genes que son importantes para la función cerebral y hacemos estudios de cultivo celular para modelar cómo la falta de función de cierto gen puede afectar al crecimiento de neuritas o axones y tener un papel en el neurodesarrollo.

¿Qué resultados habéis obtenido?

Recientemente, nuestro grupo participó en un estudio a gran escala con laboratorios de otros países y por primera vez conseguimos localizar un gen que era significativo incluso después de aplicar las correcciones estadísticas. Este gen parece que tiene un gen en la mielinización. Ahora  estamos intentando estudiar cuál es su implicación en la función cerebral. Estamos muy ilusionados con estudiar este gen e intentar entender mejor cómo podría afectar a los síntomas del TDAH.

¿Podría llegar a predecirse qué niño está en riesgo a desarrollar déficit de atención e hiperactividad?

Yo pienso que estamos un poco lejos. Estamos en el camino, que creo que es el objetivo final de los que trabajamos en este tipo de investigación traslacional. Porque lo que queremos es ser capaces de volver al paciente o personas que necesitan ser diagnosticadas. Es un camino lento, pero estamos en el proceso. Cada vez tenemos más información sobre los factores implicados. Al mismo tiempo, hacemos estudios en modelos animales para ver cómo influyen estos genes en la función cerebral. Yo creo que esta medicina personalizada llegará pero queda un largo camino.

¿Qué beneficios tendría esta información?

En primer lugar, si conseguimos ser capaces de diagnosticar a una persona que va a padecer la enfermedad antes de que manifiesten los síntomas, podemos empezar actuar antes de que aparezcan los síntomas. Podemos dar a los niños con riesgo una mayor atención desde la primera infancia y se puede empezar a actuar en cuanto aparezcan síntomas. Luego está la posibilidad de dar un tratamiento personalizado dependiendo de qué genes están afectados.

También se podría actuar sobre esos otros factores que comentabas…

Exacto. Se podría también evitar, en la medida de lo posible los factores ambientales, para que la enfermedad no se manifieste.

Estás en Alemania, ¿cómo estáis viviendo la pandemia de COVID-19 desde allí?

Aquí la situación ha sido algo más leve en cuanto a la mortalidad de la enfermedad. Parece que el sistema sanitario ha resistido aunque también se han tomado medidas restrictivas y ha sido complicado intentar continuar nuestro trabajo. Además recibimos información de Alemania y España, por lo que es una situación dual. Un poco difícil, pero vamos adquiriendo una nueva normalidad y esperamos que la cosa vaya mejorando.

 

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