El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius se ha vinculado a la variante Andes, una cepa que puede transmitirse entre personas en contactos estrechos.
España prepara la recepción sanitaria del buque bajo coordinación internacional, con medidas de evaluación, aislamiento y repatriación para evitar cualquier contacto innecesario con la población general.
El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius, que navegaba por el Atlántico Sur tras zarpar de Ushuaia, Argentina, ha encendido las alarmas sanitarias internacionales después de causar varios casos graves y tres fallecimientos. La situación comenzó a investigarse formalmente cuando la Organización Mundial de la Salud recibió, el 2 de mayo de 2026, la notificación de un grupo de pasajeros con enfermedad respiratoria aguda grave a bordo del buque.
Según el informe de situación del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, el primer pasajero inició síntomas el 6 de abril, con fiebre, cefalea y diarrea leve, antes de evolucionar a un cuadro de distrés respiratorio severo y fallecer el 11 de abril. Posteriormente, otros pasajeros desarrollaron cuadros respiratorios graves, algunos confirmados por PCR como infección por hantavirus.
El barco transporta a 147 personas, entre pasajeros y tripulación, de 23 nacionalidades. Entre ellas se encuentran 13 pasajeros y un tripulante de nacionalidad española, que en el momento del informe oficial permanecían a bordo y, en principio, en buen estado de salud. El documento de Sanidad señala que el brote se considera limitado al crucero y que el riesgo para la población española es muy bajo.

¿Qué es el hantavirus?
El término hantavirus no designa a un único virus. Se trata de un grupo de virus con material genético de tipo ARN que pertenecen al género Orthohantavirus, dentro de la familia Hantaviridae, y se conocen desde hace décadas. Estos virus se mantienen principalmente en animales reservorio, principalmente roedores, y pueden transmitirse a las personas cuando entran en contacto con orina, heces o saliva contaminadas.
El contagio habitual no se produce como en una gripe o como en la covid-19. La infección en humanos se produce, por lo general, cuando una persona entra en contacto con esas secreciones o inhala partículas contaminadas, algo que puede ocurrir en espacios cerrados, rurales, poco ventilados o con presencia de roedores. La enfermedad se considera una zoonosis, una infección que pasa de animales a personas.
La infección puede causar dos grandes síndromes: la fiebre hemorrágica con síndrome renal y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. El periodo de incubación suele variar desde pocos días hasta seis semanas tras la exposición. Y la tasa de mortalidad depende de diferentes factores. “No todas las infecciones por este virus causan estos cuadros graves renales o pulmonares. Muchas veces puede pasar casi desapercibida con un poco de fiebre, cansancio y dolores musculares. Y, en general, la mortalidad suele ser más alta en la afectación pulmonar que en la renal”, ha señalado José Barberán López, jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario HM Montepríncipe a SINC.
El brote detectado en el crucero MV Hondius se ha atribuido a la cepa Andes, una variante endémica del Cono Sur de América. Esta cepa es especialmente relevante porque, a diferencia de la mayoría de hantavirus, se ha documentado que puede transmitirse entre personas. Aun así, esta transmisión interpersonal es poco frecuente y suele requerir contacto estrecho y prolongado, por ejemplo en convivientes.
¿Cómo afecta al organismo?
Una vez en el organismo, el virus no infecta cualquier célula. En las formas pulmonares, como las asociadas al virus Andes, el patógeno tiene afinidad por células del pulmón y del sistema vascular. Puede infectar células del endotelio, que recubren el interior de los vasos sanguíneos, y células del epitelio alveolar, implicadas en el intercambio de oxígeno entre el aire y la sangre.
También se ha detectado presencia viral en macrófagos, células del sistema inmunitario encargadas de reconocer y eliminar agentes extraños. Esta localización es importante porque ayuda a explicar por qué el virus puede estar presente en secreciones respiratorias y otros fluidos durante la fase aguda de la enfermedad.
La infección no destruye masivamente las células, pero altera su funcionamiento y activa una respuesta inflamatoria intensa. En los pulmones, esto puede aumentar la permeabilidad de los vasos, favorecer la acumulación de líquido y dificultar la respiración.
Normalmente, el sistema inmunitario reconoce el ARN viral y produce interferones tipo I, moléculas clave para frenar la replicación del virus. Sin embargo, el virus Andes puede bloquear parcialmente esta respuesta inicial, lo que le permite multiplicarse y contribuir a cuadros graves como el síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
La cepa Andes: la variante que puede transmitirse entre personas
La identificación de la cepa Andes como la responsable del brote de hantavirus vinculado al MV Hondius explica ha generado preocupación, pero no implica que estemos ante una amenaza pandémica. Expertos consultados por Science Media Center han subrayado que los hantavirus no son nuevos, que se conocen desde hace décadas y que no se transmiten de forma pasiva por vía respiratoria como ocurrió con el SARS-CoV-2. La variante Andes puede pasar de persona a persona, pero en condiciones muy concretas de cercanía.
Además, la OMS ha señalado que las infecciones por hantavirus son raras, aunque pueden ser graves. En algunas especies, la letalidad puede ser elevada, y en el caso del síndrome pulmonar por hantavirus la evolución depende mucho de la detección precoz, el acceso a pruebas diagnósticas y la disponibilidad de cuidados intensivos.
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna aprobada frente a estas infecciones. La atención médica se basa en el soporte hospitalario, especialmente respiratorio y cardiovascular, cuando el cuadro progresa hacia formas graves.
Cuarentena y evacuaciones
La gestión del caso ha pasado a ser una operación internacional. El Ministerio de Sanidad ha informado de que la colaboración de España fue solicitada formalmente por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, para facilitar la llegada del MV Hondius y desarrollar las actuaciones sanitarias necesarias bajo coordinación internacional.
De acuerdo con las últimas informaciones disponibles, las autoridades españolas preparan la llegada del buque a Tenerife, donde permanecerá fondeado sin contacto directo con la población local. Los pasajeros serán evaluados a bordo y trasladados de forma controlada para su repatriación o cuarentena. En el caso de los ciudadanos españoles, está previsto su traslado a Madrid para cumplir aislamiento sanitario en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.
La respuesta sanitaria se está organizando bajo el marco del Reglamento Sanitario Internacional y con la participación de la OMS, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, la Comisión Europea y los países afectados. Entre las medidas recogidas por Sanidad se incluyen el intercambio continuo de información, la investigación epidemiológica a bordo, la clasificación de contactos de alto y bajo riesgo, la realización de pruebas de laboratorio y la evacuación de casos sospechosos en aviones medicalizados.
El informe oficial también recoge la recomendación de que las personas a bordo permanezcan en sus camarotes siempre que sea posible, una medida dirigida a reducir contactos mientras se completa la evaluación sanitaria. Los casos sospechosos que permanecían en el buque debían ser evacuados a unidades de alto aislamiento para recibir tratamiento, mientras que un contacto de alto riesgo sería puesto en cuarentena en Alemania.
Hantavirus en España: riesgo bajo, vigilancia alta
La clave del mensaje sanitario es doble: vigilancia reforzada, pero sin alarma general. El brote es grave para las personas afectadas y requiere una respuesta coordinada, pero las autoridades insisten en que el riesgo para la población general es muy bajo.
El hantavirus Andes no se comporta como un virus respiratorio de alta transmisión comunitaria. Su propagación entre personas es rara y, cuando ocurre, suele estar ligada a contactos cercanos. Por eso, las medidas de aislamiento, identificación de contactos, pruebas diagnósticas y evacuación sanitaria son suficientes para reducir de forma importante el riesgo de nuevas infecciones.
El brote del MV Hondius recuerda la importancia de vigilar las enfermedades zoonóticas, especialmente en viajes por zonas donde ciertos patógenos son endémicos, pero no cambia la evaluación general para la población española. Por ahora, el escenario es el de un brote localizado, con coordinación internacional y seguimiento estrecho por parte de las autoridades sanitarias.



