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La tagatosa provoca síntomas de síndrome metabólico en descendientes de madres que consumieron fructosa en la gestación

Las enfermedades no transmisibles son hoy la principal causa de muerte en el mundo y representan cerca del 74% de la mortalidad global («Global Burden of Disease Collaborative Network, Global Burden of Disease Study 2021 (GBD 2021) Results,» 2024). Entre ellas, el síndrome metabólico tiene una elevada prevalencia, afectando a uno de cada cuatro adultos y diagnosticándose cuando coexisten al menos tres de los siguientes factores: obesidad abdominal, hipertensión, hiperglucemia, hipertrigliceridemia y bajos niveles de colesterol HDL. El manejo de este síndrome se basa principalmente en intervenciones nutricionales orientadas a reducir la ingesta de azúcares y grasas.

La fructosa, presente de forma natural en frutas y miel, es ampliamente utilizada en la industria alimentaria como azúcar añadido, especialmente en jarabe de maíz rico en fructosa y sacarosa, en productos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Aunque inicialmente se consideró una alternativa a la glucosa por su mayor poder edulcorante y menor índice glucémico (Carvallo et al., 2019), la evidencia experimental y clínica ha demostrado que su ingesta elevada favorece el desarrollo de enfermedades metabólicas (Alwahsh & Gebhardt, 2017; Johnson et al., 2024). 

La dieta, principal herramienta terapéutica frente al síndrome metabólico, puede modular la expresión génica mediante mecanismos epigenéticos. Cuando estos estímulos nutricionales se producen durante la gestación, pueden transmitirse a la descendencia a través de un fenómeno conocido como programación fetal (Hocher, 2007), que induce una plasticidad metabólica mal adaptativa que predispone a la aparición de enfermedades metabólicas en la vida adulta.

A la luz de la evidencia disponible, llama la atención que no se indique la restricción en el consumo de bebidas y alimentos con fructosa añadida entre las recomendaciones que se hacen durante el embarazo y la lactancia.

Sustituir el azúcar: el papel creciente de los edulcorantes

La creciente preocupación por los efectos nocivos del consumo excesivo de azúcares ha impulsado la reducción de su consumo en los países desarrollados y el uso alternativo de edulcorantes hipocalóricos para el control de peso y de la glucemia. En este contexto, la tagatosa ha emergido como una alternativa prometedora. Se trata de un epímero de la fructosa que, pese a compartir su fórmula molecular y metabolizarse a través de la vía de la fructólisis, presenta un perfil metabólico diferente.

A este azúcar raro se le atribuyen efectos antioxidantes y prebióticos, así como beneficios sobre el control glucémico, la respuesta insulínica, el perfil lipídico y la inflamación, además de estimular la secreción de GLP-1 (Guerrero-Wyss et al., 2018). Su bajo aporte calórico (1,5 kcal/g) se explica porque solo alrededor del 20% se absorbe a nivel intestinal, mientras que el resto es fermentado por la microbiota, generando ácidos grasos de cadena corta.

Dado el potencial de la ingesta de fructosa durante la gestación para programar el metabolismo de la descendencia y el creciente uso de edulcorantes hipocalóricos, nos planteamos la siguiente cuestión: ¿la exposición prenatal a fructosa puede alterar la respuesta metabólica a la tagatosa en la descendencia? 

Modelo en rata para el estudio de la programación fetal asociada al consumo materno de fructosa

Para responder a esta pregunta se utilizaron ratas gestantes control (madres control), las cuales no recibieron ningún tipo de suplementación durante la gestación, y ratas gestantes suplementadas con fructosa (madres-fructosa). La descendencia macho de ambos grupos se dividió posteriormente en 3 subgrupos experimentales según la suplementación recibida en la edad adulta: control, fructosa o tagatosa. Así, se comparó la respuesta metabólica a la ingesta de tagatosa frente a la de fructosa en animales nacidos de madres control y de madres-fructosa.

La suplementación con tagatosa, independientemente del tratamiento prenatal, redujo el consumo de bebida en comparación con los controles, mientras que la fructosa incrementó significativamente la ingesta, como se esperaba de resultados encontrados en experimentos anteriores. No obstante, en los descendientes de madres-fructosa, tanto la suplementación con fructosa como con tagatosa indujo un aumento significativo de triglicéridos plasmáticos, un efecto ausente en los descendientes de madres control.

En vista de estos resultados, se analizó el papel del factor de crecimiento fibroblástico 21 (FGF21), conocido por reducir la ingesta de azúcares en respuesta a una suplementación con carbohidratos. En los animales suplementados con tagatosa, la ingesta de bebida mostró una relación inversa con los niveles plasmáticos de FGF21, indicando que esta hormona podría limitar el consumo de dicho edulcorante.

Además, estos animales presentaron concentraciones elevadas de angiotensina II, molécula asociada a inflamación, estrés oxidativo y resistencia a la insulina (Mastoor et al., 2022). Por ello, Ang II tiende a inducir la producción de FGF21, tanto plasmática como hepática, para contrarrestar estos efectos potencialmente dañinos (Pan et al., 2018). Este mecanismo explicaría el aumento de FGF21 encontrado en los animales suplementados con tagatosa, lo que nos indica que el consumo de este edulcorante favorece la formación de Ang II, provocando un aumento de FGF21 en un intento de atajar los efectos proinflamatorios y prooxidativos causados por la Ang II.

Resumen de la investigación sobre el impacto del consumo de tagatosa en el síndrome metabólico.

Evaluación de los efectos a nivel hepático y cardíaco del consumo de tagatosa

Ante los hallazgos observados en los descendientes suplementados con tagatosa, se evaluó si FGF21 podía contrarrestar el estrés oxidativo y las alteraciones metabólicas inducidas por Ang II a nivel hepático y cardíaco. Sin embargo, FGF21 era capaz de mitigar los efectos adversos en el hígado, pero no en el corazón. Así, en el corazón de los descendientes de madres-fructosa que consumieron tagatosa se observó acumulación de triglicéridos y glucógeno, junto con alteraciones en la actividad de la superóxido dismutasa (SOD), indicando estrés oxidativo y disfunción metabólica cardíaca. Estos hallazgos constituyen biomarcadores tempranos de alteración metabólica cardiaca, generalmente asociada a enfermedades como la diabetes y obesidad, sugiriendo la necesidad de reevaluar la seguridad metabólica de edulcorantes hipocalóricos como la tagatosa. 

En conclusión, el consumo materno de fructosa predispone a la descendencia a desregulación metabólica cardíaca ante la suplementación con tagatosa. Aunque este edulcorante se considera saludable, puede inducir efectos nocivos en individuos con base metabólica comprometida desde la gestación, como les ocurre a los descendientes de madres-fructosa. Estos resultados refuerzan las recomendaciones de la OMS de limitar los azúcares libres a menos del 10% del aporte calórico diario, incluyendo azúcares raros como la tagatosa.

Artículo científico

Fauste E, et al. Tagatose consumption provokes metabolic syndrome features in rat males from mothers that consumed fructose during their pregnancy. Mol Med. 2025 Dec 29;31(1):339. doi: https://doi.org/10.1186/s10020-025-01402-3.

Bibliografía

Alwahsh SM, Gebhardt R. Dietary fructose as a risk factor for non-alcoholic fatty liver disease (NAFLD). Arch Toxicol. 2017 Apr;91(4):1545-1563. doi: 10.1007/s00204-016-1892-7

Carvallo P et al. Efectos metabólicos del consumo excesivo de fructosa añadida. International Journal of Morphology, 2019, 37(3), 1058-1066. 

Global Burden of Disease Collaborative Network, Global Burden of Disease Study 2021 (GBD 2021) Results. (2024). In. Institute for Health Metrics and Evaluation – IHME.

Guerrero-Wyss M, et al. D-Tagatose Is a Promising Sweetener to Control Glycaemia: A New Functional Food. Biomed Res Int. 2018 Jan 9;2018:8718053. doi: 10.1155/2018/8718053. 

Hocher B. Fetal programming of cardiovascular diseases in later life – mechanisms beyond maternal undernutrition. J Physiol. 2007 Mar 1;579(Pt 2):287-8. doi: 10.1113/jphysiol.2007.127738

Johnson RJ, et al. The fructose survival hypothesis as a mechanism for unifying the various obesity hypotheses. Obesity (Silver Spring). 2024 Jan;32(1):12-22. doi: 10.1002/oby.23920. 

Mastoor Z, et al. Renin-Angiotensin System in Liver Metabolism: Gender Differences and Role of Incretins. Metabolites. 2022 May 3;12(5):411. doi: 10.3390/metabo12050411. 

Pan X, et al. FGF21 Prevents Angiotensin II-Induced Hypertension and Vascular Dysfunction by Activation of ACE2/Angiotensin-(1-7) Axis in Mice. Cell Metab. 2018 Jun 5;27(6):1323-1337.e5. doi: 10.1016/j.cmet.2018.04.002

Elena Fauste, Madelín Pérez-Armas, Cristina Donis, Paola Otero, María I. Panadero y Carlos Bocos.

Facultad de Farmacia e Instituto Universitario de Estudios de las Adicciones (IEA-CEU), Universidad San Pablo-CEU, CEU Universities, Montepríncipe, Boadilla del Monte, 28668 Madrid, España

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