Un estudio apunta a la proteína Orai1 como un regulador esencial para regenerar nuevos vasos sanguíneos necesarios para reparar el corazón después de un infarto.
Tras un ataque al corazón, la supervivencia del paciente no depende solo de la rapidez de la intervención médica inicial. El verdadero desafío comienza en los días posteriores. La capacidad del órgano para recuperar su fuerza y evitar una insuficiencia cardiaca crónica reside en su habilidad para «autosanarse» mediante la creación de nuevos vasos sanguíneos que devuelvan el oxígeno a las zonas dañadas. Entender cómo se activa este proceso es uno de los principales retos de la investigación cardiovascular.
Un equipo de científicos del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS) ha marcado un hito internacional al identificar una pieza clave de esta maquinaria de reparación: la proteína Orai1. El estudio, publicado en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology (ATVB), de la American Heart Association (AHA), una de las organizaciones internacionales más influyentes en cardiología, revela por primera vez cómo esta proteína actúa como el motor que impulsa la regeneración vascular para iniciar la reparación cardiaca después de un ataque.
El hallazgo ha sido liderado por los doctores Isabel Galeano Otero y Tarik Smani, junto a varios miembros del Grupo de Fisiopatología Cardiovascular del IBiS. En el estudio también destaca la labor realizada por las investigadoras e investigadores Beltzane Dominguez, Carlos Aspron, Loreto Escacena, Raquel del Toro, y Antonio Ordóñez, cuyo trabajo posiciona a Sevilla como un referente en la medicina regenerativa de precisión.

La clave de la recuperación tras un infarto está en las células endoteliales y la proteína Orai1
Para comprender este mecanismo, hay que mirar de cerca a las células endoteliales, que son las encargadas de revestir los vasos sanguíneos. Tras un infarto, el corazón activa unas células muy especializadas llamadas «células punta» (tip cells) que funcionan como exploradores guiando el crecimiento de nuevos brotes de vasos hacia el tejido muerto.
Utilizando tecnología de vanguardia como la secuenciación de ARN de célula única, desarrollada por la Dra. Macarena Fernández Chacón, el equipo investigador descubrió que la presencia de la proteína Orai1 aumenta drásticamente en estas células especiales. Además, se demostró que el gen Orai1 está altamente expresado en células endoteliales del corazón en la zona cercana a la del infarto. Sin esta proteína, las células endoteliales no pueden migrar ni multiplicarse, dejando al corazón sin el riego necesario para su recuperación.
Por otro lado, el estudio identifica a la Interleucina-17A (IL-17A), una molécula del sistema inmunitario que aumenta en sangre de pacientes tras un infarto. Lejos de ser solo una señal de inflamación, la IL-17A actúa como una alarma que activa la entrada de calcio a través de Orai1, poniendo en marcha las vías de señalización VEGF y Notch1, que son las instrucciones genéticas definitivas para construir nuevos vasos.
Este avance no solo tiene un valor académico ya que abre la puerta al diseño de fármacos que puedan potenciar la actividad de Orai1 de forma controlada en células endoteliales. Sin embargo, los autores del estudio advierten de su naturaleza dual, ya que mientras que en los vasos sanguíneos Orai1 es esencial para la curación, un exceso de esta proteína en las células del músculo cardíaco podría ser contraproducente. Por ello, el futuro de esta investigación se centra ahora en desarrollar terapias de precisión que actúen exclusivamente sobre las células de los vasos, permitiendo que el corazón se reconstruya a sí mismo de la manera más eficiente y segura posible.
Artículo científico
Galeano-Otero I, et al. Orai1 Facilitates Angiogenesis After Myocardial Infarction Through Notch1 Signaling Pathway. Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2026 Jun;46(6):e324231. DOI: 10.1161/ATVBAHA.125.324231

